El Ascenso de los Señores de las Runas

¡¡Goblins en las calles!!

Efectivamente el pueblo estaba siendo atacado por esas pequeñas pestes. Entonando un chirriante canto de guerra los goblins se afanaban en quemar todo lo combustible (incluidas sus ropas) y en matar a cuantos se cruzaban en su camino.
La plaza se convirtió en un auténtico caos, haciendo muy difícil a la guardia detener a los goblins. Así pues nuestros esforzados héroes se pusieron manos a la obra, despachando a un grupo de 4 alimañas en unos minutos. Otro grupo más apareció al poco, liderados por una Cantora de Guerra que fue rápidamente abatida. Cuando la situación parecía estar bajo control un aullido lastimero reclamó la atención del grupo; un goblin a lomos de una extraña criatura, mitad rata mitad perro, acosaba a un esforzado perro que se empeñaba a defender a su amo, un personaje de nobles vestiduras. El jinete goblin y otros dos compañeros suyos fueron despachado sin miramientos, dejando a un noble agradecido. Aprovechando un minuto de respiro el noble se presentó como Aldern Foxglove, un aristócrata de Magnimar que se ofreció a invitar a los aventureros como muestra de agradecimiento cuando todo hubiese pasado. De todos nuestros héroes la joven Silken recibe una especial atención.
De vuelta a la batalla todo parece indicar que la victoria esta cerca. La milicia ha conseguido reaccionar y está expulsando a los goblins, que huyen despavoridos. Nuestros héroes consiguen echar mano a uno de ellos, que al intentar huir resbala al saltar sobre un barril, cayendo con tan mala fortuna que se rompe el cuello. En los pocos segundos que le quedan con vida, realiza una sorprendente revelación, el ataque había sido orquestado y dirigido por un “patas largas” nombre despectivo que los goblins utilizan para referirse a los humanoides. Una cosa está clara, el ataque no ha sido algo fortuito.

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